
Durante estos meses Sebastian y yo hemos ampliado nuestras actividades por la tarde, como en la piscina ha hecho amiguitos sus mamás y yo quedamos para merendar con los niños en un parque cercano o para ir a la biblioteca a las actividades lúdicas o simplemente en casa de uno u otro para ver películas, para que los niños jueguen con los juguetes y para charlar, contarnos cosas de madres, nuestras experiencias y hasta nuestras frustraciones.
Eso es lo usual entres madres con niños pequeños que estan empezando a socializar supongo, aunque esta semana me he sentido absolutamente una especie en extinción ( y conmigo mis nuevas amigas) por algo que nos pasó en un parque al que fuimos para variar un poco del habitual.
Verónica, Isabel y yo nos sentamos en una banca para charlar mientras vigilabamos los juegos de nuestros peques, al rato llegaron dos señoras que se acomodaron cerca de nosotras, y al cabo de unos pocos minutos una de ellas se nos acerca y dice " hola, ¿van a estar mucho rato por aqui?" y Verónica le dijo que si, que acabábamos de llegar y nos suelta " pues , ¿les importaría hechar un ojo a esos dos niños que estan ahi?? vamos a ir un momentito a la farmacia" y Vero, super amable, le dijo que no había problema.
Hasta ahi todo bien, no?, los niños jugando con los nuestros, divirtiendose y socializando...pero pasaba el tiempo y las madres...no venían. Habíamos llegado al parque como a las 5 y media y ya eran las 7 y no habían vuelto. Nos empezamos a preocupar.
Solemos volver a casa sobre las 7.30 pero no nos podíamos ir teniéndo a esos niños también a nuestro cargo. De pronto el mas grande, de unos 7 años, se acerca y nos dice, ¿tienen que irse? y le dijimos claro, pero esperaremos a que vengan vuestras mamás y el pequeño nos respondió que no pasaba nada, que ellos se quedaban solos, que ya vendrían y que el cuidaría del pequeño hasta que ellas llegaran. Se me heló la sangre.
Ultimamente en España hay una psicosis colectiva por que se han dado muchos casos de niños que desaparecen sin dejar rastroy luego aparecen muertos en cunetas, de hecho aún cuelgan por todas partes los carteles con las fotos de Yeremi y Sara dos niños canarios de los que no se sabe nada desde hace mas de dos años, en Andalucía el caso de la pequeña Mariluz ha desgarrado el alma de todo el mundo, y todavía esta sin resolver el caso de la pequeña Madeleine que desaparecio en Portugal, y hay un largo etc.
Entonces ¿como pueden dos señoras llevar a sus niños al parque y dejarlos al cuidado de tres extrañas y largarse tan alegremente con un cuento?.
Estuvimos en el parque hasta las 8.35, en ese instante el mas pequeño de los niños nos dijo " alla arriba esta mi madre" y la vimos acercarse tan campante, no tenía prisa la doña, venía subida en sus tacones y su conjuntito del Corte Ingles, y tres bolsas de tiendas de ropa, detras venía la amiga cargada de lo mismo, hablando por el movil y con las llaves del coche en la otra mano. ¡¡¡Menuda....!!!
Las tres pringadas, osea nosotras, teníamos el corazón en la mano y ellas tan campantes, llamaron a los niños y muy apuraditas ya se los llevaban, cuando Isabel,que no aguanta pulgas a nadie les dijo " eh! gracias por cuidar a los niños, no?" la madre del mas grande volteó y nos dio una sonrisa de esas de compromiso y dijo " gracias chicas" como si fuera Victoria Beckam. ¡¡¡Ayyy que rabia!!!.
En ese momento sentí mucha rabia, pero pense en esos pequeños y la rabia se transformó en pena...luego, cuando nos ibamos caminando a casita, comentábamos lo triste que era ver a esos pequeños y aunque paresca pretencioso llegamos a una coclusión: Da igual, nosotras no vamos de Cortefiel ni de tiendas caras, pero llevabamos en esa enorme bolsa que es el corazón de una mamá, lo mas valioso que se puede tener: el amor por nuestros pequeños que caminaban agotados agarraditos a nuestras manos.
